Y justo antes de terminar el día, ocurrió algo que me bajó mucho el ánimo. En realidad pasaron 2 cosas.
La primera está fuera de mi control y ni siquiera me involucra directamente. Pero me agobia porque me pone en una situación complicada al tener que sobrellevar un ambiente tenso de convivencia. Y no estoy acostumbrada y no me gusta. Para manejarlo tendré que disociarme.
Así, parece que la disociación es la única manera.
Me recordó un cuento de El Filósofo. Un cuento que yo odiaba, por cierto. Tenía varias historias pero una de ellas se trataba de un niño al que sus papás le compraban todo y lo consentían y mimaban, y el Filósofo llegaba a decirle que estaba muriendo de cáncer. Y luego iba con otros personajes, también a decirles ‘si, pero…’. Total que el Filósofo iba por la vida como diciéndole a otros “si, las cosas parecen perfectas, pero lo que ocurre es que te obligas a verle lo perfecto a lo que tienes porque en realidad sabes que no puedes aspirar a más”. O algo así.
Lo odiaba. Y odié la manera como terminó mi día hoy. Afortunadamente “la vida” (eso dijo él) quiso que MOmio se enterara de mi crisis y me confortar antes de ir a dormir.
↓↓↓↓↓ y luego ↑

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