¿Qué será para ti mi nombre?

¿Qué será para ti mi nombre?
va a morir como el rumor triste
de una ola que golpeó contra la orilla lejana,
como un son nocturno dentro del bosque perdido.

En una hoja del recuerdo
dejará su huella muerta,
semejante al dibujo de una inscripción sepulcral
en un idioma ignorado.

¿Qué será mi nombre?
Olvidado por mucho tiempo
entre las emociones nuevas y rebeldes,
no dará a tu alma sus memorias, puras, tiernas.

Pero en un día de tristeza, en el silencio,
pronúncialo, ansiosa y di:
hay quien me recuerda dulcemente,
hay en el universo un alma donde vivo.


Alexandr Serguéievich Pushkin (ruso 1799-1837)

Estaba en la preparatoria cuando leí por primera vez el poema ¿Qué será para ti mi nombre? de Pushkin y me fascinó. Yo, que soy tan dada a obtener motivación personal a través de los otros, me encantó la idea de “hay en el universo un alma en donde vivo”.

Siempre que estoy en una mala situación, siempre que me siento triste o desmotivada, siempre que ocurre algo que me hace bajar el ánimo o me siento humillada o menospreciada por alguien, pienso “No importa, hay en el universo un alma donde vivo. Un “alguien” que sí me conoce en verdad y sabe lo que siento, lo que pienso y quién soy en verdad. Un “alguien” que metería las manos al fuego por mi. Un “alguien” a quien no necesito darle explicaciones, porque entiende o porque no las necesita, porque no va a juzgarme.

Siempre he deseado ese alguien que diga “Estás equivocada, estás loca, estás haciendo berrinche, pero te quiero y cuentas conmigo”. Pensar que existe ese alguien es lo que me da fuerzas.

Yo se perfectamente que sustentar mi estabilidad emocional o mi ánimo en el apoyo que otros puedan darme, puede resultar un error. Sin embargo es algo que no consigo dejar de necesitar.

Y como a mi me ha funcionado, también procuro serlo para quienes quiero. Es por ello que me duele mucho cuando terceras personas hacen sentir mal a alguien que yo quiero, cuando quieren verle la cara o peor aún, cuando quieren causar inestabilidad chantajeando con “dejar de querer”.

Una vez leí que “Amistad que termina nunca fue amistad” y también lo creo. Los sentimientos verdaderos no terminan. Uno no debería vivir con el temor de que alguien te deje de querer por ser quien eres.

Y en estos días han pasado cosas que me han hecho pensar mucho en todo ello y también en el temor a los momentos difíciles. Uno tampoco debería tenerle miedo a las crisis. Esta bien, la va uno a pasar mal pero ¿y si de eso se trata?

Yo a veces tengo pensamientos muy mágicos y supersticiosos. Me imagino que antes de nacer un dios nos permitió ver nuestra vida en perspectiva y luego nos pidió que NOSOTROS eligiéramos aquella que sería la peor prueba que podríamos tolerar y sería a través de esa prueba que nosotros demostraríamos de qué somos capaces o si nos merecemos las bendiciones.

En mi caso por ejemplo, seguro elegí perder la pierna (y quien sabe que más me falte por pasar). Otros habrán elegido ser abandonados por sus padres. O a lo mejor eligen vivir en una familia con muchos conflictos. O no se…

Entonces uno no debería temerle a las crisis, sino prepararse para ellas e incluso estar algo entusiasmado de tener la oportunidad de demostrar quien se es, no?

O qué? Esperábamos una vida tranquila y sin problemas? Qué clase de mediocres de vida seríamos? Uno viene aquí no a sufrir sino a ser feliz, estoy de acuerdo, pero ¿no es justo que se nos pruebe para que demostremos que somos merecedores de tal felicidad? Yo así lo veo y estoy conforme.

En conclusión, creo que no debo temerle a las crisis aunque no me gusten, porque se que son inevitables, porque creo que debo afrontarlas y superarlas y porque espero que cuando lleguen yo tenga un soporte emocional que me permita enfrentarme a todo pensando “No importa, porque tengo quien me quiera. Hay en el mundo un alma en donde vivo”. Y claro, si has logrado tener en el mundo un alma en donde vives, de algún modo has triunfado en una de las más importantes batallas, no?

6 comentarios:

  1. No sabes cuanto estoy de acuerdo contigo. Este poema, mi favorito, me ha acompaniado desde la secundaria y ha estado presente de la misma manera que lo ha estado para ti. Hoy volvi a mi escuela despues de veinte anios y uno de mis maestros, en quien siempre pensaba cuando leia este poema y quien fue mi inspiracion en la busqueda de la mejor version de mi misma, me dijo que habia siempre pensado mucho en mi y en lo que habria hecho de mi vida; hoy se que hay un alma donde vivo y esa alma era en la que yo muchas veces pense. Hoy es un dia bendecido para mi. Tus pensamiento en esta pagina se convierten en la cereza sobre el pastel. Gracias por ese positivismo y por compartirlo de una formatan bella. Que Dios te bendiga.

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  2. estoy de acuerdo con usted autor es uno de los poemas mas lindos que he leido y que he sabido relacionar con mi vida

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  3. Lo he llevado desde la secundaria y efectivamente veititantos años después continue en la escuela menciona ANONIMA y es verdad lo he recordado por personas que ya no están y otras que aunque siguen sobre la faz de la tierra ellas desiden si regresan cometemos errores pero nunca los mencionaron por muy feos que sean y muy desagradables que nos parescan si queremos a esa persona lo tenemos que hacer porque las queremos en fin WOOOHHH

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  4. Éste poema lo hice mío cuando lo leí en la secundaria, me gusta mucho su contenido, el mensaje, y su forma que fue construido, es muy rico en contenido; muy alentador.

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  5. Éste poema lo hice mío cuando lo leí en la secundaria, me gusta mucho su contenido, el mensaje, y su forma que fue construido, es muy rico en contenido; muy alentador.

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  6. Yo estaba en tercero de secundaria cuando conocí este hermoso poema e igual que a tí me fascinó. De eso ya hace mas de 30 años y aún me mueve la profundidad de lo que escribió el señor Pushkin

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