Don Germán Dehesa

Ayer salí a tomar un café con MOmio y me llamó mi amiga Adriana para estropearme la cena. Murió Germán Dehesa.

No estoy segura cuándo lo conocí. Creo que fue cuando tenía el programa de tv “El ángel de la noche” o en el programa de radio “Radio redonda”. No sé, lo que haya sido primero. Fui su fan desde entonces.

Hace casi 3 años conté aquí cómo lo conocí y cuánto lo admiraba.

Desde la semana pasada que supe que estaba tan enfermo había traído un nudo en el estómago. Lo juro. Como si me hubieran dicho que el enfermo era algún familiar o alguien muy cercano.

Su muerte me dolió. Se le va a extrañar.

Mi amiga Adriana dijo ayer “por qué Señor? Por qué Germán y no la Loaeza? Llévate a Jordy Rosado pero déjanos a Dehesa!” o algo así (luego se enoja porque no la reproduzco fielmente). Y esa es la idea. No que se mueran los pesudoescritores (aunque no estaría mal que dejaran de escribir) pero si es una pena que se pierda una mente tan interesante. Ok, todos nos vamos a morir un día, pero saberlo no hace que deje de hacer falta. Se le va a extrañar.

Una frase que le leí a él y que yo repito mucho es “Dios perdona siempre, los padres casi siempre, los amigos con frecuencia, las parejas rara vez y el cuerpo nunca”. Y pues si señor. El cuerpo no le rindió lo que todos hubiéramos querido, no?.

Hoy recordé ese día en que me dijo que “podría ser mi abuelo” y aquella vez me pareció exagerado. Él era mucho más joven que mi abuelo! pensé en lo irónico de la coincidencia de que murieran el mismo año.

Hay otra frase que me gusta mucho, es de Benjamín Franklin "Si quieres ser recordado después de muerto y corrupto, escribe cosas dignas de leerse o has cosas dignas de escribirse". Por eso Don Germán puede irse tranquilo, porque él cumplió ambas características y por ello seguro no será olvidado.

Y por último, en honor a él, no olvidemos la cuenta que colocaba siempre al final de su columna “La gaceta del Ángel” para recordarnos que por ahí andaban algunos que deberían no poder dormir si tuvieran conciencia. ¿Qué tal durmió? MCMLXXXIV

Usted Don Germán, duerma tranquilo, ajeno ya al sufrimiento físico. Descance en paz.