El 2010

Pues ya se acabó el 2010 y no haré post de recuento porque estoy enojada con el 2010. No se merece ningún homenaje. El 2010 se llevó a mi abuelito y eso es lo peor que pudo hacer.

Bueno no, yo se que pudo haber traído más catástrofes y tragedias a mi vida, pero como ésta ha sido la peor que me ha pasado, entonces ha sido decretado por mí como el año más malo.

El 2010 trajo además el largo episodio de malestares físicos, tumores que nunca supimos si en verdad existen y hasta el colmo con el contagio de varicela. Lo que lo balanceó fue la presencia de MOmio en mi vida, el encontrar mi primer trabajo remunerado, mis pitufines y los episodios de apoyo y amor con mis amigos y familia.

El 2010 compite fuertemente con el 1991, año en que me amputaron. Aún así, aún no decido que año me cambió más drásticamente la vida.

Así pues, ahí viene el 2011 y la tiene fácil para superar a su antecesor. Esperemos que se aplique y que sea un año de muchas bendiciones y puras cosas buenas en mi vida y en la de todos los que me rodean.

2011 tengo fe en ti. No me falles!
Salud por lo que viene!

El dinero no es la vida, es tan sólo vanidad

La dueña del kinder amenaza con no pagarnos esta quincena porque según ella “fueron muy poquitos días de diciembre” los que trabajamos.

Desde el inicio del curso nos sentenció con que las quincenas las pagaría el día 5 y el día 20 de cada mes, porque según ella nos paga de lo que los papás le pagan a ella de colegiatura. Entonces como los papás tienen fecha de pago los días 1 y 15 y siempre se retrasan… la consecuencia es que ella nos pagaría SIEMPRE con retraso. Nosotras accedimos y en lo que va del año jamás ha pasado que me pague ni siquiera esos días. Siempre es el 6, el 7 o hasta el 8. Y el 21 o 22, etc.

La segunda quincena de Noviembre debió habérnosla pagado el 30, por ley, no? pero la pagó hasta el 6 de Diciembre. Eso quiere decir que de Diciembre NO ME HA PAGADO NADA. Y según ella no lo hara porque “fueron poquitos días” ¿poquitos? Si estamos a 19!!

Tampoco pagará aguinaldos, porque “no le alcanza” y mucho menos vacaciones. Según ella, el siguiente pago lo veremos hasta el 20 o 21 de Enero.

En resumen, me quiere robar 3 quincenas y mi aguinaldo. ¿Me dejaré? Esa es la cuestión!

Ya me asesoré en la Procuraduría de defensa del empleado y se que tengo argumentos para hacer un litigio, pero me advirtieron que eso seguramente significaría “retirarme de mi puesto”. Y aunque me liquidaran ¿quiero?

a)En mi currículum se vería fatal un antecedente así.
b)Estaría muy mal abandonar al grupo a mitad del año
c)Y lo más importante, yo extrañaría horrores a mis pitufines!

Tengo que analizar muy bien que quiero, que costos estoy dispuesta a asumir y que puedo tolerar.

La verdad es que lo que más me motiva a denunciarla es el mal trato. Yo podría aguantarme las penurias económicas, de verdad que si podría. Pero me exaspera su manera de maltratarnos a mi y al resto de las maestras. Con razón cada año le renuncia todo el personal! Además también maltrata a los niños y hay una larga lista de irregularidades en ese jardín de niños que siempre he estado tentada a denunciar.

Ya veremos qué pasa, pero yo por lo pronto ruego porque esta noche la visiten 3 fantasmas, de las navidades pasadas, presente y futura y que le toquen el corazón para que mañana me pague lo que por derecho me corresponde. Porque oh eso si debo decirlo! Puede sonar pretensioso pero yo juro que tengo ese pago bien merecido.

Lo que más he analizado de toda esta situación, es la manera como las personas somos capaces de perdernos por dinero y dejar de lado lo que nos llevó en un principio a querer las cosas. Seguro esa señora al principio quiso poner un kínder porque le gustaban los niños, no? Ya no sé que pensar. Es muy triste.

Tengo 26 años y probablemente no haya 'vivido mucho', pero lo que he vivido me ha permitido estar convencida de que existen cosas más importantes que el dinero. Muchas! la salud, la familia, la tranquilidad emocional, el amor, la motivación de vivir, ayudar a alguien, etc. Ojalá yo nunca me vuelva alguien tan avaricioso. Ojalá ese no sea nunca mi pecado capital. Ese es el tipo de cosas que quiero fuera de mi vida.

Don Germán Dehesa

Ayer salí a tomar un café con MOmio y me llamó mi amiga Adriana para estropearme la cena. Murió Germán Dehesa.

No estoy segura cuándo lo conocí. Creo que fue cuando tenía el programa de tv “El ángel de la noche” o en el programa de radio “Radio redonda”. No sé, lo que haya sido primero. Fui su fan desde entonces.

Hace casi 3 años conté aquí cómo lo conocí y cuánto lo admiraba.

Desde la semana pasada que supe que estaba tan enfermo había traído un nudo en el estómago. Lo juro. Como si me hubieran dicho que el enfermo era algún familiar o alguien muy cercano.

Su muerte me dolió. Se le va a extrañar.

Mi amiga Adriana dijo ayer “por qué Señor? Por qué Germán y no la Loaeza? Llévate a Jordy Rosado pero déjanos a Dehesa!” o algo así (luego se enoja porque no la reproduzco fielmente). Y esa es la idea. No que se mueran los pesudoescritores (aunque no estaría mal que dejaran de escribir) pero si es una pena que se pierda una mente tan interesante. Ok, todos nos vamos a morir un día, pero saberlo no hace que deje de hacer falta. Se le va a extrañar.

Una frase que le leí a él y que yo repito mucho es “Dios perdona siempre, los padres casi siempre, los amigos con frecuencia, las parejas rara vez y el cuerpo nunca”. Y pues si señor. El cuerpo no le rindió lo que todos hubiéramos querido, no?.

Hoy recordé ese día en que me dijo que “podría ser mi abuelo” y aquella vez me pareció exagerado. Él era mucho más joven que mi abuelo! pensé en lo irónico de la coincidencia de que murieran el mismo año.

Hay otra frase que me gusta mucho, es de Benjamín Franklin "Si quieres ser recordado después de muerto y corrupto, escribe cosas dignas de leerse o has cosas dignas de escribirse". Por eso Don Germán puede irse tranquilo, porque él cumplió ambas características y por ello seguro no será olvidado.

Y por último, en honor a él, no olvidemos la cuenta que colocaba siempre al final de su columna “La gaceta del Ángel” para recordarnos que por ahí andaban algunos que deberían no poder dormir si tuvieran conciencia. ¿Qué tal durmió? MCMLXXXIV

Usted Don Germán, duerma tranquilo, ajeno ya al sufrimiento físico. Descance en paz.

De porqué creo que soy buena Psicóloga Hospitalaria

Uno sabe cuando es bueno haciendo algo, no? Yo (a reserva de que algún paciente venga a desmentirme) soy muy buena como psicóloga hospitalaria. Al menos, soy justamente la psicóloga que a mi me gustaría tener, si estuviera en el lugar de mi paciente.

Últimamente he tenido muchas discusiones porque aparentemente soy cero empática en mis relaciones personales. Reconozco que puede ser cierto. Sin embargo, en mi profesión es distinto.

Al principio, me costaba mucho trabajo decirle al paciente “yo ya pasé por lo que tu estás viviendo”. Al primero que se le ocurrió fue a Batman. Me llamó una madrugada de octubre de 2006, para pedirme que hablara por teléfono en ese momento con una paciente que estaba llegando de urgencia y necesitaba quedarse hospitalizada para más sesiones de quimioterapia, pero ella se rehusaba. Era viernes para amanecer sábado y en el hospital la psicóloga del servicio trabaja sólo de lunes a viernes de 8 a 2, así que no había nadie que pudiera hablar con la paciente en ese momento y era urgente que aceptara quedarse al tratamiento porque si se iba ya no la aceptarían de regreso.

Batman llevó a la paciente al cuarto de residentes y ahí intentó primero que habláramos vía Messenger pero ella apenas podía escribir. Entonces me la comunicó por teléfono. Empezamos a hablar y la chica (tenía 23 años) me dijo “Dice el doctor que a usted le hicieron lo mismo”. Era evidente lo que provocaba el rechazo al tratamiento. No le importaba el dolor o los gastos, lo que no quería era que se le cayera el cabello y que la gente se le quedara viendo en la calle. A eso yo si podía decir “Yo ya se lo que es eso”. Entendí que lo que Batman quería (porque los médicos siempre quieren algo específico de uno como psicóloga y si uno los deja hasta pretenden decirnos como dar la terapia) era que yo le contara a la paciente de mi experiencia y de cómo la había pasado. Eso hice y al cabo de un rato la paciente colgó más calmada, dispuesta a escuchar la propuesta de tratamiento.

Como esa, otras veces me han pedido que hable con pacientes fuera de mi trabajo. Yo al principio me resistía porque me parecía humillante haber estudiado 4 años de facultad para terminar ‘dando testimonio’. Ahora lo veo distinto.

En el hospital infantil, tampoco me gustaba hablarles a los niños de mi caso. Me parecía arrogante hacerlo porque lo sentía como ‘ponerme de ejemplo’ o subestimar su dolor en una especie de ‘ay mira, yo ya pasé por eso y no fue la gran cosa, así que no veo porque tu no puedes’. Cuando renuncié a Hematología y el médico encargado de Ortopedia me pidió que me quedara a cargo de sus pacientes, no me pareció tan buena idea. Hasta que vi que ahí era incluso más útil.

Los niños solitos me preguntaban ‘Y a ti que te paso?’, ‘Y por qué usas bastón?’ y entonces yo les comentaba a grandes rasgos que lo que me había pasado era lo mismo que les estaba pasando a ellos. A veces me pedían ver la prótesis y yo terminaba montada en su cama o arriba de una silla, para que alcanzaran a ver. Era yo la vergüenza de mi servicio. Cero glamour. Pero a los niños les causaba mucho asombro ver que la prótesis no era tan fea o que casi ni se nota. O que con prótesis y todo yo pude ser doctora (porque muchos son chiquitos y no entienden de títulos).

También me di cuenta de que mi experiencia era útil porque nadie más sabe de cosas que los amputados si sabemos. Por ejemplo, los médicos les decían que la sensación del miembro fantasma desaparecería en unas semanas. Mentira! Yo tengo 19 años de amputada y aún puedo sentir mi pierna. Tampoco saben describir la sensación de usar la prótesis o incluso cosas más comunes como el olor de la anestesia o cómo se siente el medio de contraste cuando te hacen una tomografía. Cosas así de sencillas que yo si podía explicar. La clave para que las cosas no den miedo, es saber. Mis niños no entraban con miedo a los estudios o al quirófano, porque ya sabían a lo que iban. Sabían exactamente que iba a pasar y cómo. Eso se llama psicoprofilaxis. Y sabían incluso algunos tips, como pedirle al médico que se quite tantito el cubrebocas, para identificarlo dentro del quirófano ;).

Con los adultos en cambio, no tuve tanto contacto. Las características de mi investigación, implicaban que fuera lo más objetiva posible y por eso no hice intervención. Ahí me tocó más bien dar pláticas a los familiares. También ahí la clave es dar información y tips. La gente nunca ha estado en hospitales y desconocen el manejo, se sienten perdidos! Los médicos no dicen cosas básicas que para ellos son obvias. Por ejemplo, que hay dos pases de visita, que los familiares tienen derecho a pedir un informe médico cada día, que hay que saberse el nombre del médico a cargo! Los familiares a veces no saben ni siquiera que los médicos rotan! Hay que explicarles dónde están los baños, dónde pueden ir a comprar algo de comer, avisarles que existe un servicio de psicología! Sentarse con ellos a explicarles el diagnóstico y traducirles lo que el médico les dijo en el informe lleno de tecnicismos, etc.

Todo eso lo se porque ya he sido paciente. Me consta que a mis colegas que no lo han sido, les cuesta más trabajo ponerse al nivel del paciente, empatizar pues. Además, en un ambiente como el hospitalario, es muy fácil dejarse seducir por el poder que la sociedad le ha conferido a la bata blanca. En hospital, todo mundo usa bata blanca, todo el que usa bata blanca es médico, todo el que es médico es un semidios, ergo; hay que portarse como tal. Y es muy tentador dejarse elevar así.

Yo creo que soy buena psicóloga hospitalaria porque he visto resultados satisfactorios en mis pacientes. En la clínica, por ejemplo, al terminar las sesiones usualmente me queda esa sensación de satisfacción, de que hice un buen trabajo, de que ‘avanzamos’. Pero no siempre es así. También a veces termina la sesión y pienso que fue tiempo perdido, que no avanzamos nada y que el paciente incluso ni regresará porque no se le percibe ‘intensión de mejora’. En la hospitalaria jamás es así. En la hospitalaria nunca me he ido de una cama sintiendo que no logré nada. Incluso en los casos más difíciles, donde el paciente ya no está ni siquiera consciente, siempre he trabajado hasta lograr dar un poco de apoyo a él o a su familia. En la hospitalaria además, no hay tiempos. Uno puede estar junto a la cama de un paciente 3 horas y no lo siente. La clínica en cambio es cobro por hora, así que hay que ‘despachar al paciente’ rigurosamente a los 50mins. Se haya avanzado o no.

Por eso y por más cosas que ya comentaré en otra ocasión, es que me gusta más la Psicología hospitalaria. La más importante es que ahí es donde me siento más útil.

Y ahora, después de todo esto que está pasando, juro que cuando vuelva a tratar un paciente hospitalizado, tendré más experiencia ‘de su lado’ para poder empatizar cuando me diga “el médico subestima mi dolor y mi familia dice que piense en otra cosa”.

He estado reflexionando sobre como conciben los médicos calidad de vida. Es curioso, porque justamente mi tesis es sobre Calidad de vida en el paciente con leucemia, pero no me había puesto a observar en lo que ellos entienden como calidad de vida en el paciente que NO tiene cáncer. Aparentemente, para ellos, sino tienes cáncer entonces estás bien. Yo por ejemplo, todo indica que los tumores que tengo son benignos, así que ya no tengo motivo para quejarme. No importa que me duela, no importa que me canse, no importa que no pueda comer ni dormir bien. No importa. No es cáncer y ESO es lo que importa, así que ya debería irme a mi casa y dejar de estar dando lata y consumiendo su tiempo y sus recursos. Debería estar en mi casa arreglándomelas como pueda con mis molestias y dejar de preguntarme ‘Ok, no es cáncer, pero que sí es?’.

Todo eso son cosas que voy a tener más presentes cuando me toque volver a tratar a un paciente.

Epílogo: Una vez atendí a un niñito con el mismo tipo de tumor que yo tuve, al que le expliqué todo el procedimiento y le enseñé la pierna y etc. Su mamá estaba muy afligida y se preguntaba (como todas las mamás) ¿por qué a mi niño?. Cuando les conté de mi caso, la señora me preguntó si mi mamá se había preguntado lo mismo. Yo le dije que si, pero que no era la forma correcta de preguntar, no era ¿por qué? sino ¿para qué?. Entonces el niñito dijo “Ah, pues yo sé para qué. Fue para que después pudieras venir a explicarme a mí”.

Y si. Esa señores, es la historia que yo compré, como mi cometido de vida.

Para mi, el año nuevo inicia el 17 de Enero

En mi cumpleaños del 2000 Cato me regaló una agenda de las chicas superpoderosas. Fue un buen regalo porque tenia muchas estampitas y a mi me gustan las estampitas. También fue bueno porque yo tengo manía de orden y tener una agenda me permitia canalizar mi manía. El detalle de que yo cumplo años el 2 de Julio y por lo tanto sólo usé la mitad dela agenda fue un dato por demás gracioso en el que él no cayó en cuenta hasta que se lo hice notar (y entonces él entendió porque la había conseguido a mitad de precio).

Siempre he tenido muy buena memoria para las fechas. Todo lo contrario de lo que me pasa con las caras, las cuales olvido muy fácilmente, con las fechas soy un as. Todavia me acuerdo de los cumpleaños de algunos compñaeros de la primaria… usar agenda me sirve además para refrescar la memoria y con el paso del tiempo saber que estaba haciendo ese día en años anteriores.

Hace poco estuve recapitulando en ese sentido y me di cuenta de que en los ultimos años, el 17 de Enero ha sido un día de buenos sucesos. Un año fue el día de el reencuentro con una persona especial. Otro año fue el año en que comencé a trabajar en el hospital infantil y así se cumplió el sueño de mi vida. El año pasado fue el día de mi primera cita con Momio.

Tengo curiosidad de lo que me depara el 17 de Enero de este año. ¿Se cumplirá la superstición este año también? Por supuesto no voy a forzar nada, sólo espero el día con curiosidad…