Bonifacio

Ayer, mi hermana trajo a la casa un sapo. Mi casa poco a poco se convierte en herpetario gracias a ella. Ya tiene 5 tortugas de 2 especies diferentes, un gecko dorado, y ahora el sapo, además de los criaderos de gusanos y larvas o no se que cosa que usa para darle de comer al gecko (Los que más le gustan son unos gusanitos que huelen a miel y que me hacen pensar “Viscoso pero sabroso!” aunque nunca los he probado). También ha tenido saurios, salamandras, anolis, peces exóticos y quien sabe que tanto más.

En cambio a mi no me dejan tener mascotas! A mi papá le parece que todo ser vivo es portador de microbios y bacterias que potencialmente nos contagiarán de alguna extraña enfermedad que provocará una emergencia sanitaria primero en mi casa y luego en todo el mundo y que terminaremos como zombis en carne viva, en el mejor de los casos.

Yo sólo quiero tener un perrito o un gatito, pero no, no me dejan. Bueno también porque vivo en un departamento cuyo espacio interior es más o menos el mismo espacio dentro de un huevo, así que el pobre cachorrito no iba tener ni donde caminar a gusto.

Una vez tuve un ratoncito, se llamaba Bonifacio y era mi adoración. Lo compré para una práctica de condicionamiento de psicología en la prepa. Mi papá no dormía tranquilo de saber que teníamos un ratón en la casa, a pesar de que yo le había acondicionado una jaula muy segura. Cuando se terminó la práctica fingí que no y lo seguí conservando hasta que llegó el fin de cursos y mi papá me dijo ‘ahora si ya se va, no?’ Me costó trabajo convencerlo para que me dejara conservarlo, le dije que su esperanza de vida era de 3 o 4 meses y que ya casi los cumplía. Pero Boni vivió un año y 2 meses más.

Le compré una jaula de 2 pisos con ruedita para que corriera, sus escaleras y un columpio, le armé una camita con 2 nidos de algodón de los que venden para las jaulas de los pajaritos, me comí 3 cajitas felices y le armé un bonito centro de entretenimiento con los juguetes que me salieron, le doné un par de calcetas para que se escondiera y mi abuelita le hizo pequeñas cobijas con trocitos de una tela muy suave que originalmente había sido una cobija de las que dan a los pasajeros de primera clase en los vuelos de Delta y que mi tío Toño había traído a la casa. Total que Boni era un ratón muy consentido.

Nunca quiso comerse los nutricubos para ratón. Le gustaba la fruta y los pistaches. Le fascinaban los Totis con sal y limón y las palomitas de maíz, yo creo que era primo del ratón de Susanita. Le compré un bebedero para ratón pero nunca aprendió a usarlo y siempre tomó agua de un recipiente, como pajarito. Cuando era chiquito tomaba de una taparosca y cuando se le acababa golpeaba con la taparosca en el piso de la jaula para que le sirviera más.

Otra cosa que le gustaba mucho eran los Froot Loops, en eso nos parecíamos mucho! Jajaja Yo le servia un puñito y él los separaba en 3 grupos por colores y sólo se comía los morados. También le gustaban los malvaviscos pero se embadurnaba los bigotes. De vez en cuando le daba un caramelo o una pastilla de Halls y la chupaba muy simpático.

Yo le enseñé a no ensuciar su comida y a no almacenarla, porque al principio cada vez que abría su casita para lavarla me encontraba con una alacena completa de residuos de comida, cáscaras y demás, guácala. Después de un tiempo sabía donde comer, donde defecar y mantenía el resto de la jaula limpia.

Nunca tocaba a Boni porque a mi papá no le gustaba, así que él siempre estaba en su jaula y no salía más que para que se la lavara. En las noches yo le abría la puerta de la jaula y ponía una caja de cartón y él se pasaba solito, entonces yo lavaba y desinfectaba la jaula y luego la volvía a acercar y él regresaba a su casa. Nunca se escapó, lo intentó una vez pero le grité y se quedo inmóvil, del susto yo creo, entonces lo tomé de la colita y lo regrese a su casa.

Mi Boni era más inteligente, más bonito y más simpático que Stuart Little.

Finalmente y después de una alimentación tan disipada, Boni enfermó un día. Amaneció con una bola cerca de su patita y ya no pudo salir por el hoyito del calcetín. Lo llevé al veterinario y me dijo que era un tumor y que podía intentar operarlo pero no estaba seguro de que soportara la anestesia porque era muy pequeño. La cirugía costaría casi $400 más los gastos por las curaciones y el tiempo de recuperación. Yo hice cuentas y no llegaba a esa suma ni contando todos los gastos de manutención en el tiempo que lo tuve. Había sido una mascota muy barata.

Le llamé por teléfono a mi papá hecha un mar de llanto. Me dijo que lo operara si quería pero que tuviera en cuenta que era un animalito y que si una cirugía es muy dolorosa y molesta para un humano que está conciente de la necesidad de la intervención, lo sería mucho más para el pobrecito Boni. Además ya había vivido mucho y había tenido una buena vida (bueno, so según yo) a lo mejor ya había cumplido su ciclo y someterlo al sufrimiento de la cirugía sería nada más para cubrir mi necesidad de tenerlo más tiempo, no por su bien.

El veterinario dijo que estaba sufriendo y no quiso devolvérmelo así. Tuve que aceptar que lo durmieran. Pagué para que lo durmiera y lo incinerara porque no quería que lo tiraran a la basura y me salí de ahí sin siquiera voltear a verlo porque de verdad estaba muy triste y no me podía despedir. Ni siquiera recogí la casa de 2 pisos y todos sus juguetes y accesorios. Sentí que lo había abandonado y lloré 3 días.

Bonifacio fue la mejor mascota que he tenido. Claro que antes de él sólo había tenido pájaros, pollos y peces, jeje. Después de él ya no quise tener mascotas y mis papás se enojaron porque sufrí mucho, dijeron que no sé tener mascotas.

Este año Bicho casi me regala un perrito de los que tuvo su Negrita pero para variar no me dieron permiso, así que es mi perro virtual, ja! Es mío pero lo tiene Bicho. Lo llamé Cocoa.

Todo esto vino a mi mente porque a mi hermana si le dan permiso de meter bichos a la casa con el pretexto de que están encerrados, no libres como estarían un perro o un gato y que además es por su carrera. No me parece justo, a mi nunca me han dejado traer un loco a la casa.

Exijo tener mi propio loco en casa! Ayer expuse mi inconformidad pero de todos modos no me dieron permiso.

Por cierto, tampoco me dejaron besar al sapo.

1 comentario:

  1. Ah que lindo tu Boni. Yo tuve un ratón una vez, le puse el original nombre de Grúyer(aunque debió SEr gruyere creo. Me costó en su tiempo, 5 pesos. Era muy bonito y a veces se escapaba pero lo encontrábamos. Hasta que,una mañana, lo encontramos frío.

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